martes, 28 de julio de 2009

El mero mero sabor ranchero

Decidí prepararme un snack de media tarde, y no sé cómo sucedió pero apreció una bolsita de Campesinos Diminutos, es decir Rancheritos. Resuelto a desperdiciar mi tiempo en la blogósfera liberé momentáneamente mi mano derecha para mover el mouse en intervalos solo interrumpidos cuando mi mano no apachurrase la bolsa para saturar de limón, Valentina y jugo Maggi y llevar las chatarras a mi boca.

Con mis papilas saturadas empecé también a saturar mis neuronas de los textos de dudosa calidá de los bloggers de por allí, mientras llevaba las crujientes delicias del fondo de la bolsa a las orillas y luego las succionaba. Toda esta rutina me puso a pensar en el daño que le hago a mi cuerpo en pos del placer. Y las rarencias que se nos ocurren a los mexicanos.

La mezcla del ácido cítrico del limón con el ácido de la salsa Valentina y quién sabe qué químicos del jugo color azabache de seguro no son nada bueno para ser recibido por el Templo del Señor. Prueba de eso es que a mis mozos 25 tengo una recurrente gastritis, una buena colonia de Helicobacter Pílori, y el recuerdo de una úlcera sangrante.

No es de sorprenderse. Somos adictos a las deliciosas porquerías ácidas. Recuerdo perfectamente la cara de asco cuando le conté a un amigo chileno que mezclábamos jugo de tomate con sabor a almeja, limón, chile (o ají), sal, salsa sabor carne (así se llama el jugo Maggi por allá) y encima de todo aforábamos el vaso con cerveza y hielos ¿Cómo demonios nos puede parecer apetecible semejante menjurje? Y pero-mas-sin embargo (sic) se me hizo agua la boca por una refrescante michelada, o clamatada, o michelada cubana, o como quiera que se llame allá donde tú vives.

Recuerdo también que a la hora del recreo salíamos a comprar las papas del don (son toda una institución allá de dónde yo vengo) rebosantes de salsa Costa Brava y “jugo de limón” (las comillas están justificadas). O los dulces lucas. O recuerdo el Limón 7 que no es más que una mezcla de azúcar, sal y ácido –lo he preparado en el laboratorio–. O los rollitos de jamón con salsa tabasco (tengo un amigo particularmente adicto).

A eso le sumas la absurda cantidad de grasas saturadas en las fritangas pintorescas de cada pinche pueblito. La contribución de Bimbo y Coca-Cola a la canasta básica y tienes ¡plaf! A un blogger escribiendo de esas tarugadas y al 80% de la población con problemas alimenticios.

No, no estoy diciendo que abandonemos todos esos “alimentos” (nuevamente están justificadas) porque son deliciosos. Y sería como abandonar todas esas cosas que son deliciosas –no voy a decir cuáles porque ya te las sabes– y que sería un pecado no vivir para procurarlas. Sólo digo que pobrecitos de los obesos que sean feos (no dije de Obesos, porque somos tod@s guapísimos) porque aparte de no poder recibir –por aquello de las dietas– ese inmenso placer al comer porquerías: son gordos y feos. Eso sí que es una discapacidad. La gastritis y las úlceras se curan; lo feo y gordo cuesta mucho, mucho más dinero.

4 comentarios:

Miss Dee® dijo...

Me encanta comer porquerías; papitas, dulces y esas cosas, lo que nadie nunca logra entender es que yo NO como nada picante; cuando por error lo hago, me siento morir! no me gusta la sensacion de enchilada; me han dicho hasta el cansancio que "seguro no soy mexicana" por mis gustos "raros"; yo estoy a punto de decir que soy alérgica y asi me dejan en paz!
Que ricos son los snacks de media tarde (y medio dia, y en la noche :P)

saludos!

Luisfer dijo...

Jaja eres como mi hermano, es muy chistoso, se enchila con los Cheetos. Yo no creo que la mexicanidad se mida en cuánto chile puedes soportar. Creo que hay otras características que nos definen mejor y lamentablemente muchas de ellas no son buenas.

Además también creo que de no ser por los abundantes gustos raros de nuestra raza, no tendríamos semejante variedad gastronómica (véase Mole: una pasta café oscuro, dulce y enchilosa jajaj guálcala pero deliciosa) ¡sigue siendo rara de paladar! A mi gustan las galletas chokis con queso.

Un abrazo!

mercedes dijo...

arriba los chuchulucos si!!!!

salu2 terribles y perversos

mercedes

p.d. se me antojaron unos sabritones con valentina o unas zanahorias con harto piquín!!!

Ingrid dijo...

chiguaguas y yo queriendo reformarme