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lunes, 8 de septiembre de 2008

Presa de Valencia vs. Santa María del Oro

La tercera etapa de la Travesía ecoturística 2008 ha terminado. Después de tres etapas, el ciclo de competencias descansa para retomarse el año que entra. La primera fue en Santa María del Oro, la segunda en la presa de Hurtado o de Valencia y la tercera y última, de nuevo en Santa María.

El agua del lago Nayarita es espectacular, en contraste con la de Valencia. En el litoral el agua es cafesosa por la turbulencia del fondo inmediato. Pero conforme te acercas al centro se torna de un azul-verde intenso. Acentuado si caen a plomo los rayos de sol. Por el contrario el agua en la presa de Valencia está más turbada (sin ninguna connotación de auto placer) por el constante “flush” del río afluente. (La palabra “flush” se utiliza en el gremio, el equivalente hispano es algo como Resuspensión de sedimentos por afluencia acuática violenta). Para inaugurar el conteo ‘Saint Mary of the Gold’ de lleva el primer punto: Agua. Santa María 1, Valencia 0.

Temperatura. Aunque adecuada en las tres etapas hay diferencias. En Santa María el agua estaba caliente. Para la mayoría de los mortales un agua a 29˚ es lo ideal, pero para el resto, como yo, 29 ya es demasiado caliente. El cuerpo se afloja y te deshidratas más. Conforme avanzó el verano, en esta tercer etapa el agua estuvo lo más tibia. De preferir me quedo con la de Valencia, pero por muy poco. El marcador se modifica muy forzado a: Santa María 1, Valencia 1.

El lugar. Santa María es bellísimo, quedas maravillado desde que bajas por la carretera y se ve el lago casi circular rodeado por montañas a forma de embudo. Cosa que no sucede en la presa de Valencia, donde llegas y al lado de las vías del tren de repente aparece un lago. Santa María 2, Valencia 1.

Pero en Valencia por antes tratarse de una superficie seca, encuentras una planicie empastada inmediata al lago. Ventaja que no tiene el abrupto comienzo en Santa María. En la presa Jalisciense tienes espacio para salida (y meta, porque la competencia es ida y vuelta). Así cuando truenan la salva de inicio, el montón de competidores(as) –que parecen camarones huyendo de la peligrosa red de pesca- tienen más espacio para arrancar y se evitan codazos y patadas de los demás. Punto para Valencia. Santa María 2, Valencia 2.

Viento. Las condiciones orográficas descritas de Santa María hacen que la laguna esté bien resguardada de los vientos por lo que no hay oleaje. En cambio, en la presa de Hurtado arremeten con fuerza los vientos del occidente haciendo que se enchine el agua. Nuevamente para algunos mortales puede ser un inconveniente debido a los mareos que pueden provocar. No para mí, que como a Juárez, el viento –y por consiguiente, las olas- me hacen cosquillas. Claro sólo hablando de los mareos, porque mis respetos al dios Eolo que cuando se cabrea te hace más difícil respirar y mantener el rumbo al nadar. Le concedo un tanto a Santa María. Santa María 3, Valencia 2.

Infraestructura. El camino a Valencia es malísimo. La presa se encuentra al Sur de Guadalajara; de la carretera de “las Cuatas” a la derecha, luego al llegar al letrero de los Huachimontones a la izquierda, para finalizar 15 km. de brecha con grandes hoyos inundados. En total como 40 min. Por su parte a Santa María se hacen dos horas por la maxipista a Tepic; que aunque deficiente como está, está. Y en Valencia (máximo) hay dos restaurantes donde los que no compiten puedan esperar; mientras que en Nayarit hay un sinfín de opciones, prioritariamente restaurantes pero también hay hoteles, campings, etc. Le otorgamos otro punto a Nayarit. Santa María 4, Valencia 2.

No sé si sea por cuestión de infraestructura o por la poca fama de la presa de Valencia, pero asistió mucha menos gente a Jalisco. Para mí es una ventaja: no está el molesto gentío y al haber menos competidores mi lugar mejoró. Pero tomando en cuenta que quiero que se repitan estas competencias y que más gente significa más dinero para los organizadores; entonces mientras más (molesto) gentío haya, más posibilidades hay que se repita. Por lo tanto tenemos un empate. Un punto a sendas locaciones: Santa María 5, Valencia 3.

Y por último: ubicación. Este es totalmente relativo a donde vivas, pero como es mí blog suponemos que el punto de partida es Guadalajara. La cita es a las 9h (si es en Nayarit, la cita es a las 10h de Jalisco). Si no se desea pernoctar en el sitio, hay que madrugar y emprender carretera. La madrugada para Santa María es mucho más severa, lo que le amerita un punto a Valencia. Además hay que pagar casetas: cerca de $200 ida y otros de regreso; y un total de cero para Valencia. Aún olvidando el mayor costo de los combustibles a Santa María, le atribuyo los dos tantos anteriores a Valencia. Por lo que marcador final queda: Santa María 5, Valencia 5.

Todo esto para reiterarles a los organizadores mi total indiferencia al elegir lugar, qué la realicen donde más les plazca. Un rotundo empate. Odio los empates pero esto señala que lo importante es nadar: sentir la emoción, que te tatúen (con un plumón de aceite, no es tan extremo) grandote tu número, rebasar a los señores (aunque a veces te frustres porque un viejito de pasa), acabar con los sobacos rozados como nalga de bebé, y comer delicioso gracias a ese voraz apetito de después de nadar.

miércoles, 16 de julio de 2008

Nadada

Llegué a las 9h30 a la presa de Valencia (tambiebn conocida como presa de Hurtado) al registro para que me tatuaran mi numerote. Después estuve esperando la salida con la tradicional tripa doblada de nervios y emoción, a ratos dizque calentaba y todo esto acompañado de mis papás. Allá me encontré al resto del equipo del Atlas Colomos: Sonia, su hijo y Angélica. Total que después de un rato nos llamaron a todos, la verdad éramos pocos en comparación con los de Santamaría, pero yo era el numero 285, así que en realidad no éramos tan poquitos. Sonó el balazo y todos corrimos al agua cual ratas huyendo del fuego, después del chapuzón comenzaron las brazadas que no habrían de detenerse por los siguientes 67 minutos.

El agua estaba rica, frillona, pero después de cinco minutos me templé. Mis brazos seguían el compás de la música de artistas diversos seleccionados para tal ocasión. Y mi ritmo se veía acelerado solo cuando ciertas melodías entraban a mi sistema nervioso, en especial dos canciones, una interpretada por los 10,000 maniacs cercana al final de la primera parte. Ya con el paso agarrado, continué avanzando constantemente, y así sorteé los oleajes de la mitad del recorrido por las nuevas energías aparecidas de la canción de los maniacos. Así avancé hasta cercana la meta cuando Chris Martin me deleitaba con su más reciente producción de su Viva la Vida. Disco emotivo porque mi hermano Juan lo compró en Irlanda y unió la memoria sonora con la emocional. Dotado de energías que creí no tener apreté el ritmo y en ese “sprint” final deje atrás a seis rivales.

A pesar de haber hecho un mejor esfuerzo, mi tiempo se vio incrementado en siete minutos. Con este aire de decepción espere los resultados oficiales acompañado de unos deliciosos camarones al mojo de ajo. ¡Cuan equivocado estaba en estar decepcionado! Luego descubriría que ésta prueba fue más difícil que su similar anterior en Santa María del Oro. Sin embargo, cabizbajo por mi tiempo no oficial, estaba radiante de gusto; en parte por las endorfinas del deporte y en parte por haber concluido una prueba más habiendo dado lo mejor de mí.

Por cuestiones logísticas -llevar a mis papás al aeropuerto-, me retiré del lugar, habiendo consignado previamente a mi primate amigo (Roberto “el Chango” Dávila) a notificarme del resultado oficial. ¡Qué agradable sería mi sorpresa cuando el SMS de mi camarada me indicara que había acreditado el tercer sitio! Eufórico planteé la posibilidad de regresar, pero por cuestiones de tiempo me era imposible, de todos modos el Chango me guardaría el trofeo.

Tras dos horas de júbilo, le llamé para constatar los hechos, pero me entrego la mala noticia: Me desplazaron al cuarto sitio por un error de los organizadores en la publicación de los tiempos. Una hora después de haber computado los tiempos oficiales, se les ocurrió reportar un nuevo primer lugar, despojándome así del podium ¡Grandísima decepción! Pero no será sino una barrera en mi afán de llegar cada vez más adelante.