miércoles, 20 de octubre de 2010

Carlsberg group

Me caga la gente que aun viendo que el tren va lleno, saca la lap y se pone a escribir, tac tac tac, las teclas repican y evitan que la gente duerma. Además parece que ese güey le está propinándole una tortura al teclado ¡menuda la fuerza con que le pega a las letras! Nimodo la gente de mí alrededor me tendrá que aguantar.

Hoy no tengo excusa, traigo mi compu, no traigo mi libro (que estoy picadísimo por cierto), y decidí no quejarme de la lentitud del internet móvil y del deficiente rendimiento del Nokia (mi teléfono está dormidito en el bolsillo). Hoy no tengo excusa -retomo- para no escribir. Así que aquí está el post que se ha venido fraguando en mi cabeza acerca de mi inicio con el grupo Carlsberg.

¡Ya! Después de la tormentosa decisión de tal o cual chamba al final me quedé con la cervecería, ninguna sorpresa ahí. Digo, nunca cupo la duda, era cuestión nomás de que me contrataran. Y lo hicieron. Heme aquí después de mi jornada de 8 horas 12 minutos de regreso a casa. Y estamos en Suiza right? Tons esos 12 minutos son im-por-tan-ti-chi-mos. Mi contrato dice 41 horas por semana. Así que tengo que hacer poco más de 8 horas diarias.

Lo bueno es que no es como en mis antiguos trabajos, donde para mostrar que la empresa te “interesa” tienes que hacer las más horas-nalga que puedas. Qué importa si te quedas leyendo Wikipedia (que por lo general no está bloqueado) lo importante allá es parecer que estás ocupado. Acá no. Sólo tienes que entregar resultados por tus 41 horas semanales, que lógico, es mucho más difícil. Además si por algo trabajara más en este día ¡las horas se me guardan! Del modo que si a final de mes mi corte dice +8.2 Stunden significa que puedo tomarme el día libre. Aaaa benditas mentes cuadradas.

Ahora te cuento mis primeras impresiones. Estas oficinas realmente fueron diseñadas para ser oficinas, no como varios lugares que compran un Aurrerá abandonado y lo dividen con triplay. No. En el día que llegué, me dijeron “lo siento tu compu no está lista todavía”; dos horas más tarde (todavía no acababa de aprender a jugar con usar mi escritorio) llega un tipo con una la lap y accesorios. De hecho el concepto es tener una PC que se pueda mover. Porque la lap viene con una base a la que se le conecta el teclado, el maus, el monitor y todos los cables. Y la base tiene su llave para que puedas desenchufar el aparato y llevártelo a tu casa. Peeeero, bueno regreso a los peros más adelante; le sigo mejor con los pros.

El siguiente es mi escritorio con el que se puede jugar. Ok, técnicamente no es para jugar pero tiene unos botones como los camarriba-camabajo-camarriba-camabajo que usa Homero en el hospital. Solo que estos mueven (¡duh!) el escritorio. Así que si te quedan las nalgas de aspirina después de horas de estar sentado, simplemente le picas a un botón y trabajas de pie. Genial.

Otro detalle que vale la pena mencionar es que en el baño tienen un chisguete para echarle desinfectante al papel de baño y limpiar la taza. A mí se me hace exagerado dada la pulcritud que –normalmente- se da en los corporativos. También los baños al igual que todo el edificio tienen sensores de movimiento, para que cuando entres al pipisrrum se te prenda la luz solita. Igual, cuando el sol cambia de lado, todas las persianas (obvio es un edificio de cascarón de vidrio) se abren o se cierran, según la intensidad con la que entra la luz.

Pero lo que me hace muy feliz es que a 10 pasos tengo hay un refrigerador lleno de los productos de la marca que puedes consumir con abuso, si así lo deseas. No, aunque trabajo para una cervecera, no solo tienen cerveza; también tienen su marca de aguas y de refrescos. Curiosamente la mitad del refri, y el producto –por mucho- más consumido son las botellitas de agua (por supuesto no son de PET sino de vidrio reusable) ¿Me pregunto cómo sería en México? Yo creo que los refrescos serían los más atacados por nuestra rampante población obesa.

Ahora el pero que tengo es que por su paranoia internacional, no te dejan instalar ningún programa. Y obvio como siempre, tengo que usar algún programa raro. Eso hace que tenga que cargar la compu. Bueno al menos estoy desquitando lo que me costó. El otro pero es la razón por la que estoy escribiendo. Me caga tener tiempo para bloguear. Significa que no estoy haciendo algo más divertido. En este caso: estoy refundido en un tren. Con una hora 24 minutos por trayecto (así es viviendo en Suiza le agarras cierta manía al reloj) tengo tiempo suficiente para escribirte página y media desde Rheinfelden a Dietikon (googléalo si quieres saber cuánto me toma escribir un post).

Ya me despido, porque enfrascado con Mistborn (el mentado libro que olvidé) no sé cuándo escribiré de nuevo.

2 comentarios:

issie dijo...

Creo que lo más me gusta es lo del horario, y definitivamente, el escritorio que no es para "jugar"...
Còmo has estado? Cuándo vienes?

JLOO dijo...

Justo ahora platicabamos de las condiciones laborales ideales. Eso de trabajar parado ya te quita la posibilidad de hacer horas nalga!! jejeje.
Por supuesto que agarra cerveza! cerveza cerveza gratis en suiza!! wowowow