miércoles, 4 de julio de 2012

Miedo a volver


Si en la opinión de los simpatizantes de AMLO o ciudadanos en general, la elección no fue limpia: no solo están en su derecho, sino que deben reclamar justicia. Reclamar justicia es lo contrario a ser necio, o empedernido. Si opinan que tomar la calle es una vía de presión ¡qué lo hagan! No debemos quejarnos si son ciudadanos inquietos, porque eso significa ser demócrata. Yo te exhorto a que antes de quejarte de los plantones de reforma te cuestiones  si deberías o no, también estar allí.

Me siento mentido. Me siento engañado. Por muchísimas razones (no me hagas repetir “me equivoqué”). No me arrepiento de haber votado por Josefina, sigo creyendo que es la mejor opción para México. Pero de haber tenido la opción de hacer ejercer un voto útil y bien fundamentado, probablemente lo hubiera hecho. Me duele que nuestras instituciones no sean tan reactivas, me duele la tibieza del IFE y el poder que tiene Televisa. Me duele que como mexicanos sigamos divididísimos. Que un solo candidato sea capaz de convencer a un máximo de 17 millones (15% de la población).  

Pero mi sentimiento predominante es miedo. Siento que el PRI le hará un daño terrible al país por dos razones:

¿Quiénes votaron por el Copete? En su mayoría, creo firmemente, fue el pueblo con un nivel educativo bajo (menor a 6to de primaria y en general rural). Si he de respetar la decisión de un pueblo idiota, lo haré (claro después del período de impugnación). Pero me queda muy claro que al PRI le conviene mantener a la gente lo más pendeja posible. Mantener a su pueblo sin capacidad de distinguir entre Krauze y Fuentes. Por eso, puedo apostar que las inversiones en educación serán mínimas.

Me da miedo que el PRI, como lo hizo en sus 71 años pacte con el narco, y que México se convierta en un país de ley marcial, controlado bajo el aprestado acero del narcotráfico. Tengo miedo que empiecen las amenazas por el ejercicio de la libertad de expresión. Tengo miedo que los cárteles se conviertan en paramilitares.

Aunque la mía sea una postura cobarde, te incito a ti y a todos, a manifestarte de la forma que prefieras, en contra de Peña Nieto (o a favor si así lo consideras) y que no te rindas, que agotes todas las vías legales y que además lo hagas en mi representación. Porque yo tengo miedo a volver. 

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