martes, 29 de abril de 2008

Ahi pongo otro texto (escrito por mí, por supuesto)

Su estado actual es conectado...
Ola pancha como lez ácavode ir el otro dia. Uy ke kres, fijate k en la fieztA, mira ezTe isaac c me aserko y me dijo, pancha, vente konmigo arriva ay unos kuartos. Noooo me digas wey i ke isizte??? Ay pos lo k se tiene ke aser ciempre, me hize medio menza un rato y luego pos dije ke zi pero pera deja te cuento mary haz de kuenta ke el mendigo ese llevava a la sorra eza. Nooo a la gata de la rakel???? Si si a esa. Y pos mira que ce nos plantó cuando ya ivamos muy abrasaditos y me dijo tu ke te kres mendiga ramera. Neto te dijo ezo???? Siiii lo puedes creer yo creo que andava vien pedisima y hasta mariguana la cabrona jajajaj. Jajaja ya se pos no me sorprende de ella. Bueno y luego ke paso??? Pos que me dijo lo de ramera y y pos me prendí, yo no estoy para aguantarle sus cozas. Y pos la abente y que no se cai, luego me dijo ya balistes puta y que se me deja ir y yo ke la agarro de laz greñaz. Y ke mas y ke mas????. Pues ahi noz agarramoz de los chongos, fijate ke tiene laz uñas vien filosísimas. Nooooo pero tu ci le ganastez noo.??? Pos mira ya ni se la neta pero zi nos puzimos nuestros wenos wamasoz. Oye pero dime il ke no avias ligado kon eze wey? A que kres ke izo el puto eze. Tu diriaz que le metería unos zapes o que la zeparara como minimo pero no el jotete eze ke yo kreo ke tanvien eztava mariguano no se puso a gritar y que dize pelea pelea! No pos ayi ze armó un vorlote y ya te imginaraz la rakel azi de kalentada y yo que nomás pos puro orgullo, pero me kalente todavia mas y que ahora me le dejo ir al kabron. No mames maniwis que ovariotes tienez. Pos no pero eske el kabron c lo meresia, pero me jue pior ira que la rakel me agarro distraida y que me enkaja su pinchi sapato zacajicamas la meritita punta en la panza. Noooo y luego lke pazo? Pues ahi que la Socorro tanvien ze prendio y ke le zaca hasta laz uñas y ke c le deja ir a la zorra, ai eza socorro si que es mi amiga, azi como tu zi te hubieraz kedado. Ay mana ya zaves ke zi, y luego ke se siguieron dando wamazos??. No pos ya no ya luego nos zepararon y el novio de la soco ya noz saco y nos metio en el tatsi, y pos ya yegué a mi caza y mi mama me puzo una regañiza como zi no juera sufisiente. Uy y yo ke kreia ke ze avia akavado la fiesta, que weno ke me jui weno no pa hecharte la mano. Poz ya ni modo, oye y vas a la eztetica mañana. Si poz claro, ya vez k ando vien vruja. Ay poz ahi nos vemos. Zale vai.

Lo que más me asombra

La forma en que una célula se separa y quedan dos nuevas totalmente funcionales. Tantos átomos, tantos aparatos, tantos biolitos, tantos elementos, tantos átomos y todos se separan para acabar duplicándose ¡Y por lo general nada falla! Después de esa célula se especializa y se hacen células que pueden llegar formar otro ser vivo en unión con otra célula que se crió, posiblemente, a enormes distancias. Cómo es posible que una célula de una japonesa se cruce con una célula de un guatemalteco, se junten y se dividan innumerables veces y después nazca un ser diferente completamente independiente que podrá cruzarse con una célula tailandesa.

Estas separaciones minúsculas, sólo son comparables con los movimientos de las galaxias. Una imagen muy parecida a la duplicación celular que se lleva a cabo todo el tiempo dentro de nosotros, es la imagen de cuando dos galaxias chocan, o cuando explotan. Ahora en vez de átomos y moléculas son estrellas y planetas, que se expanden a sus anchas y que luego se detienen para continuar en su apacible viaje interestelar. Curioso que gracias a una de esas grandes coincidencias, en un periodo de estabilidad, se cuajen las circunstancias para que dentro de nuestra querida Tierra, las dos células intercontinentales se crucen.

Pero algo que me asombra aún más es la capacidad humana para el mal. La capacidad para hacer el bien no me asombra porque es “lo normal”. Pero el detonador para ser clasificado como lo que más me asombra cuando escuche que en El Salvador puedes comprarle un bebé a una madre necesitada por 200 dólares. Eso no es de asombrarse pues las carencias son reales; incluso que una pareja infértil lo compre, tampoco es asombroso. Lo que me mantuvo con nauseas durante meses (aún a veces llegan, como ahora) es cómo adultos machos (no me atrevo a llamarlos hombres) los adquieren como juguetes sexuales. No deseo recordar el rol que desempeñan los bebés en este juego, pero sí sé que la mayor parte de las veces terminan asfixiados. Lamentablemente la fuente es verídica, es de una mujer que combate la pornografía infantil en México y Centroamérica. Definitivamente eso me asombra más que la mitosis, la meiosis y el choque de galaxias

jueves, 10 de abril de 2008

Inspiración

La inspiración es aquello que se busca cuando se tienen los sesos secos. Puede utilizarse por los flojos como pretexto de no hacer nada o como pretexto de los no flojos para hacer algo. En los dos casos la palabra cumplió su objetivo. Pero tanto flojos y no flojos la tienen por ahí, a unos les llega más rato y a otros no les llega, pero ¿no les llegará porque no quieren o en realidad no quieren que les llegue?

Qué fácil es hacer las cosas cuando uno está inspirado; los renglones se llenan solos y ese dificilísimo problema de matemáticas hasta se resuelve por sí mismo. Como si la respuesta de todas nuestras cosas estuviese ahí delante de nosotros. Pero ¿por qué entonces, la inspiración llega y se va? y se presenta con más frecuencia después de un descanso o de una comida ¿Será que la podremos invocar? ¿qué un cuerpo con ánimos es imán de las musas? Parece que sí. La inspiración ahí está con todos nosotros, solo que le encanta vernos desesperados peleándonos con nosotros mismos –y a veces con nuestros utensilios, como lápices y el teclado-.

Hubo un tiempo que un tío perdió la inspiración de dormir. Me contó que durante un par de días (gracias a Dios su insomnio no es nada severo) se revolvía en las sábanas y se levantaba siempre malhumorado y ojeroso. Decidió no pelearse con Morfeo y cada que la inspiración del sueño le abandonaba, de buena gana y como si fuera premio, se levantaba de la cama, agarraba un libro y en cosa de media hora caía rendido, a veces ni alcanzaba la cama. Por eso, cada que la inspiración no está, hay que olvidarse de ella y solita llega; como al niño que busca atención, se le ignora y luego se porta bien.

Ahora bien, cuando la musa está de buenas, se puede continuar con las labores más allá de su meta. O bien la meta cada vez está más lejos, tal como la zanahoria está siempre un paso adelante del burro. De esta forma, muy inspirado, se es tan productivo como se puede. Desgraciadamente nada es eterno y llega un momento en que aburrimos a nuestra musa y nos abandona. Qué curioso, cuando no podemos retenerla es por lo general cuando estamos cansados o hambrientos.

¡Oh, querida musa, ven a mí para ayudarme a terminar este escrito! Parece que esta musa está falta de inspiración y le da flojera realizar el largo viaje desde el Olimpo. Así que no me culpen si a este escrito le falta gracia, no es mi culpa, sino de la musa perezosa que no se digno a hablarme al oído. Mejor voy por unas quesadillas y una siesta, tal vez luego se digne a visitarme.

viernes, 28 de marzo de 2008

Ahora en verso

Dentro de la clase de escritura creativa me puse a escribir poesía. A ver qué se les hace.

Soneto justificativo


Como no deseo escribir en verso,
debo dar las razones, pero en prosa;
y como no me nace ni una cosa
¡me quejo, en un buen lío estoy inmerso!

Para versos hay quien lo hace en sonetos
¿Qué son estos forzosamente doce?
Si se trata de ocasionar el goce,
que con más libertad cuente el sujeto.

Un poco de miedo da esa medida
porque sin los tercetos o cuartetos,
nuestra dichosa rima está perdida.

Ya termino, y ofrezco mis respetos
a la poesía que tan aguerrida
me mantuvo un largo rato en aprietos.

lunes, 24 de marzo de 2008

Instrucciones de vida

He encontrado el mejor consejo que se puede dar a alguien, lo transcribo a continuación. Es un diálogo entre un chambelán del reino y su hija. No está difícil adivinar de quien es así que no pongo su autor. El autor es considerado un genio para que al decir “mejor consejo” esté fundamentado.


"[…] No publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa bien premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une a tu alma con vínculos de acero los amigos que adoptaste después de examinada su conducta, pero no acaricies con mano pródiga a los que acaban de salir del cascarón y están aun sin plumas. Huye siempre de meterte en disputas, pero una vez metido en ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti. Presta oído a los demás, pero reserva tu propia opinión. Sea tu vestido tan costoso cuanto tus facultades te permitan, pero no afectado en su henchura; rico, no extravagante: porque el traje dice por lo común quien es el sujeto, y los caballeros principales señores franceses tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir prestado a nadie; porque el que presta suele perder a un tiempo el dinero y el amigo y el que se acostumbra a pedir prestado falta al espíritu de economía y buen orden que nos es tan útil Pero sobre todo, usa de ingenuidad contigo mismo, y así no podrás ser falso con los demás: consecuencia tan precisa como que la noche sucede al día."

miércoles, 19 de marzo de 2008

Resentimiento social

Escribo esta vez desde la capital del país. Desde hace tiempo he dicho que se me hace absurdo que en este país siempre existan cosas exclusivas, que más que exclusivas son excluyentes. Es decir, si vas a viajar por avión, que de por sí es excluyente, simpre habrá una sala VIP, a la que solo te dejarán entrar si cumples con ciertas características -principalmete ecoómicas-. Estas salas son atendidas por gente que jamás siendo civiles podrán visitar, es más, quizas ni siquiera puedan "afordar" (sic; poder pagar, pochismo) volar.

Por estas razones siento que en México existe un resentimiento social, que se hace muy claro en la capital. Es este resentimiento social el que hace que haya gente que raye los coches nomás por molestar. Siento que esta es una ciudad agresiva sobre todo para el que tiene. A mí como me gusta caminar la ciudad y viajar en transporte público, me quedó clarísimo con esta última visita.

Creo que este sería un país mejor si no fuésemos tan restrictivos. Si no hubiera cosas VIP (de por sí me irrita la palabra). No se puede evitar la riqueza pero sí podemos ser más incluyentes.

Hace tiempo escuché que si en este mundo la riqueza total del mundo, en un dos por tres, se repartiera equitativamente, en cosa de diez minutos ya habría ricos y pobres. Y es normal, por eso hasta en la naturaleza existen los machos alfa. Los más listos(as), bellos(as), talentosos(as) serán más ricos por ley natural. Pero esa estúpida idea del mexicano de querer siempre aplastar o excluir al de al lado me repugna.

Yo por mí, quitaría muchos de los VIP lounges, que todo lo que ofrecen lo quitaran y lo mostraran bajando tarifas.

Saludos a todos.

martes, 11 de marzo de 2008

Marrakech

Escogió la mesa pegada al barandal, calculó que sería la que ofrecía mejor vista de la bulliciosa plaza allá abajo. Arrastró una silla, se sentó y desabotonó su saco para ponerse cómodo. Sentado giró para buscar un mesero. Lo vio, le hizo una seña.

-Buenas tardes, Monsieur-saludó amable el mesero.

-Tráeme té, por favor.

-Enseguida- contestó el mesero y se marchó.

Se reclinó un poco para acomodarse y disfrutar de la vista. El sol caía a plomo sobre la gran plaza marroquí. Desde la azotea veía con claridad los vendedores de jugo de naranja que invitaban a los clientes; los hipnotizadores de serpientes, que parecían hipnotizar también a los turistas y a lo lejos el cúmulo de toldos plásticos del mercado. El mesero se acercó con una charola con té y vasos.

-¿Gusta algo más, Monsieur?

-No, gracias. Sólo la cuenta- respondió secamente.

Sirvió un vaso de té y bebió. –mmm, demasiado dulce –pensó. Saco del bolsillo un iPod aparentemente normal y se colocó los audífonos. Le dio a la rueda sensible al tacto, tres vueltas a la derecha, paró, avanzó un poco más hasta donde marcan 10 minutos los relojes, se detuvo nuevamente, cambió de dirección y cuando alcanzó por segunda vez el imaginario 48 paró de nuevo, recomenzó en sentido contrario y se detuvo en el 8. Presionó el botón central, sonó un leve click, la pantalla cambió por completo. “Buenas tardes Sr. García” indicaba la pantalla del aparato. Le dio otro sorbo al té y regresó a la pantalla. Se desplazó por las opciones hasta seleccionar “trabajo actual”, click, la mitad de la pantalla mostró la foto de un sujeto de apariencia árabe; la otra mitad los datos personales, alias, ocupación y hasta el fondo, los 25 mil euros que recibiría por liquidarlo.

-Aquí tiene –dijo el mesero depositando el plato con la cuenta sobre la mesa.

De un último sorbo vació el pequeño vaso de té, desactivó su iPod modificado, sacó un billete de su cartera, lo puso sobre el plato y se levantó. Abotonaba dos botones del saco, saliendo dirigió un indiferente “gracias” a la chica que atendía a la entrada. Bajó por la escalera los tres pisos para salir a la plaza. Buscó con la vista el café-internet de la esquina, memorizó la dirección rápidamente pero continuó sin detenerse. Avanzaba decididamente, unas gotas de sudor recorrían su frente, tuvo que reprimir el impulso de limpiarse con la manga. Pablo García atravesaba la plaza con decidida firmeza, tenía claro su objetivo; estaba decidido a llevarlo a cabo dentro de unos pocos minutos.

Mientras caminaba ignoraba a los vendedores de jugo, a los domadores de serpientes e incluso esquivaba de vez en cuando a los despistados turistas que mostraban su completa ignorancia y sus pieles enrojecidas por sus inmerecidas vacaciones. Continuó con paso firme hasta llegar al abrigo de la sombra del mercado, un repugnante olor le hizo hacer un gesto que inmediatamente contuvo. Avanzaba más lentamente, estaba esperando que sus ojos se habituaran al cambio de luminosidad. Después de 40 segundos, cuando ya no estaba deslumbrado, un vistazo le servía para memorizar las mercancías de los puestos e incluso emitir un juicio mental de los vendedores: simple comerciante, ladrón, estafador, prostituta, madre de familia, hija frustrada, padre acosador. Sentía cierta lástima por toda esa gente insignificante tratando de sobrevivir, demasiado miedosa para cambiar su vida o demasiado atada para no poder cambiar. Pero no era momento de pensar en ellos, tenía grabado en el cerebro la imagen de Hassán Al Rafat.

Se acercó a un puesto, tomó una bolsita que contenía especies y la olfateó. El despistado vendedor, un joven de unos 24 años se volvió para atenderlo.

-Está buscando en algo en especial, mon amie- inquirió el vendedor en francés con un fuerte acento árabe.

-Tiene algo para el insomnio- también en francés contestó Pablo inocente.

-Déjame ver, amigo- el vendedor se volteó para buscar la especie en cuestión. Pablo, con una gran agilidad extrajo la billetera mientras, el insospechado vendedor, se encontraba de espaldas.

-Mira, mon amie, parece que esto le servirá –le tendió una bolsita de especies, que Pablo ni se dignó a mirar –tome, sin compromiso- insistía el vendedor sin percatarse que le faltaba la cartera.

-¿Qué tal 800 kg de cocaína a cambio de unas cuantas armas?- preguntó Pablo, en español, cambiando el tono a uno mucho más severo. Al mismo tiempo extrajo de su bolsillo la identificación del vendedor y la puso enfrente de su cara para leerla –Sr. Hassán –remató aventándole la tarjeta en la cara.

El vendedor tan furioso como desconcertado se le abalanzó pero Pablo, ágilmente, se hechó para un lado y avanzó al callejón de la esquina. El falso vendedor lo persiguió, dobló en el callejón, apenas alcanzó a ver como Pablo se metía a un edificio. Una vez adentro, Pablo subió apresuradamente las escaleras con el vendedor siguiéndole de cerca. Después de tres pisos llegó a la puerta de la azotea, que derribó de una patada, entró y se escondió detrás de la puerta. Un instante después entraba Hassán pero con fue recibido con un portazo procedente de un segundo puntapié de Pablo. Fue suficiente para que Hassán perdiera la cabeza, Pablo se paró en frente de la puerta para recibir a su oponente, el cual furibundo, se lanzó contra él. El puñetazo fue desviado con el antebrazo. Hassán rápidamente lanzó un golpe con el otro brazo, que también fue desviado. Cada golpe que el árabe lanzaba era interceptado con asombrosa facilidad. Lanzó una patada, la detuvo con la espinilla; un nuevo otro golpe, lo desvió con el antebrazo, y otro y otro. Pablo parecía tranquilo, parecía no reaccionar ante la lluvia de puñetazos y patadas, se limitaba a esquivar o cubrir. Un hombre inexperto habría sucumbido rápidamente ante las embestidas del árabe. Después de un puñetazo particularmente fuerte, Pablo lo detuvo y empujó varios metros a su adversario. Quedaron nuevamente entre la puerta de la azotea y el precipicio.

El árabe alcanzó un cuchillo que tenía en la parte de atrás del pantalón y nuevamente corrió a embestirlo. Soltó varios golpes con una mano y cuchillazos con la otra pero Pablo los evadía con facilidad. En un rápido intento de apuñalarle el vientre, Pablo lo cogió la muñeca, torció el brazo y propinó un tremendo puntapié que obligó al árabe a soltar su puñal. Con este giro se encontraba Hassán dando la espalda al mercado y pablo a un callejón interior, desierto tres pisos más abajo. Se reanudó la lluvia de puñetazos y uno logró conectar con la mandíbula de Pablo quien seguía limitándose a defenderse. Pablo, conservando su tranquilidad ladeó lentamente la cabeza, dejo caer un chorrito de saliva y sangre, un instante después regresó a su erguida postura. La tranquilidad que manifestaba Pablo inquietaba a Hassán, quién no conforme de sólo mirarse a los ojos arremetió nuevamente, esta vez con mucho más fiereza que las anteriores.

Pablo nuevamente parecía tranquilo al sólo recibir golpes, pero esta vez a cada puñetazo que detenía retrocedía unos pasos. Poco a poco se agotaba la distancia entre los luchadores y la inevitable caída al desierto pasillo tres pisos abajo. Aún así Pablo no parecía preocuparse, recibía golpe tras golpe y retrocedía paso tras paso. De pronto sintió que su talón tocó el borde de la azotea y luego muchas cosas sucedieron rápidamente: Pablo afirmó su apoyo, comenzó a girar su cuerpo y sujetando la muñeca del adversario, cambió la trayectoria de ese último golpe bajándolo. Luego con el giro y la muñeca forzada abajo el árabe quedó doblado con medio cuerpo sobre el vacío. Pablo, terminando su giro y aprovechando la inercia del adversario no tuvo más que darle un último empujón para arrojar al árabe por la azotea a una caída de por lo menos 10 metros. El grito del árabe al caer y el ruido del cuerpo azotar el adoquín quedaron sofocados por el fuerte bullicio de la multitud en el mercado. Pablo recorrió con la lengua todos sus dientes, escupió los restos de sangre en su boca, se enderezó el traje y sacó un pañuelo para limpiarse la frente y borrar los rastros de la pelea. Luego bajó del edificio por donde había subido; como había esperado, no se encontró a ningún curioso.

Regresó al mercado; todo parecía igual que hace quince minutos cuando pasó por allí. En el puesto del recién muerto traficante de drogas-falso mercader, algunos de sus amigos parecían desconcertados de no hallarlo. Pabló ni los miró, avanzó firmemente. Se vio golpeado nuevamente por el fuerte sol al salir de nuevo a la plaza. Mientras caminaba hacia los taxis, examinó la cartera de Hassán, extrajo dos tarjetas bancarias y otras dos que mostraban la identidad del sujeto. Las guardó en el bolsillo del saco. Luego regaló el resto a un anciano que mendigaba. Cuando llegó a la esquina, abordó el primer taxi.

- A la estación de trenes, s’il vous plait- Indicó al chofer.

En el camino extrajo nuevamente su iPod modificado, digitó nuevamente la combinación pero esta vez en lugar de presionar una vez el botón central, lo hizo tres veces; click, click, click. El aparato se abrió a lo largo y reveló una computadora portátil con el teclado encima de la parte metálica y la pantalla bajo toda la carátula del inofensivo aparato de música. El tradicional mensaje de “Buenas tardes, Sr. García” apareció en la pantalla. Pablo tocó dos veces el icono de una antena. El programa se ejecutó; mostró la frase “¿desde qué servidor desea transmitir?” y aparecieron un centenar de opciones. Pablo recordó la dirección del internet café. Seleccionó el servidor que intuyó ellos utilizarían. Después de que se hubo conectado, abrió un explorador de internet, tocó la barra de direcciones y digitó con los pulgares www.royalairmaroc.com. Sacó las tarjetas de Hassán para llenar con sus datos todos los campos. En cosa de 10 minutos tenía un boleto de avión Marrakech-París.

-El infeliz después de muerto viajará a París- pensó esbozando una ligera sonrisa. –Esto me ganará algo de tiempo- luego revisó toda la ruta que utilizó para comprar el boleto asegurándose de no dejar ningún rastro en la red. Tras un trayecto de 15 minutos el coche se detuvo enfrente de la polvorienta estación de trenes.

-50 dírhams – cobró secamente el taxista.

Pabló pagó exacto, le regaló las monedas que le quedaban y bajó. Cruzó la calle dirigiéndose a las taquillas.

-¿Cuándo es el próximo tren a Tánger?- preguntó en francés con un fingido y terrible acento americano, aunque ya sabía que debería llegar en los próximos quince minutos.

-En unos ocho minutos, señor- Contestó amablemente la vendedora.

-Dos billetes, s’il vous plaît- solicitó.

La cajera le entregó los pasajes, Pablo pagó. Después se fue la vía por donde debía llegar el tren. La estación estaba llena a medias. Volteó a ver su reloj, 12h53, calculó que llegaría a las 22h30 Tánger, tal vez tendría que pasar la noche todavía en Marruecos. La sola idea lo desilusionó, pero a final de cuentas no tenía nada que hacer por unos días, pero mientras más pronto estuviera fuera de Marruecos mejor. Pensó que tal vez podría haber viajado en avión, pero recordó que a raíz de un incidente había decidido no dejarse ver por las cámaras de seguridad de los aeropuertos justo después de haber dado un golpe. Así que se resignó y espero paciente.

viernes, 29 de febrero de 2008

Me encontré citado

Qué hilaridad, hace tiempo escribí algo en cotorros.org que desató un foro masivo, me causó mucha gracia encontrarme citado como "una vision neutral de un mexicano". Lo que escribí, intacto está en http://foro.loquo.com/viewtopic.php?p=847822 hay que bajar un poco pero ahí está. Qué chistoso.

jueves, 28 de febrero de 2008

Ciudad arbolófoba

En mi intento por defender a los árboles de nuestra ciudad arbolófoba (término sacado de la manga que denota un miedo irracional traducido en odio a los árboles) realicé una serie de acciones; les escribí para quejarme, los denuncié ante la Profepa, escribí a Mural e incluso dediqué una esquela. Todo porque los mentecatos de la Toyota quitaron como diez grandes Jacarandas, unos cinco guayabos, un par de hules y otras especies que no sé con certeza porque estaban en propiedad privada. Todo para poner unas pinchis palmeras que sí son adecuadas para los vendedores de coches. Apoco necesitamos palmeras para sentirnos en Malibú y comprar coches ¿qué tenían de malo las jacarandas con sus coloridas flores moradas?

En fin pongo aquí la carta a mural.com, la esquela y les debo las quejas a la Toyota y a la Profepa.



Estimados Ciudadanos:

Parece que estamos en guerra con los árboles. Con la construcción de la distribuidora de autos Toyota en la sucursal Country (Circunvalación Álvarez del Castillo y Mar Rojo) se derribaron decenas de árboles que estaban en una casa antigua. Parecía que respetarían las cinco frondosas jacarandas de la fachada principal pero mis temores eran ciertos, fueron cínicamente removidas para dar paso a unas comunes palmeras washingtonias.

¿Qué nos pasa? Hace poco, en la colonia de al lado, los vecinos detuvieron la construcción de un multifamiliar so pretexto de que incrementaría mucho el tráfico. Díganme ahora si la construcción de esta Toyota, por si fuera poco, no sólo mató varios árboles, sino que incrementará muchísimo el tráfico. Prueba de esto es que de lo que se puede observar, la construcción tiene un estacionamiento de cinco niveles, que hay que llenar y vaciar con frecuencia.

Nos toca exigirle a Toyota que compense el daño y mejore parques urbanos, para que por lo menos, nos repongan los árboles que nos quitaron. Cabe mencionar que árboles tan viejos no sobreviven un trasplante –si es que Toyota pretende escudarse por ese lado- y que todos vimos los troncos volteados con las raíces para afuera. Evitemos la impunidad y por favor, apreciables lectores, traten de comprar en empresas ambientalmente responsables.

lunes, 25 de febrero de 2008

Incongruencias que invalidan la honestidad del concurso de la Villa Panamericana

Con toda la controversia mediática que hemos visto acerca de la pre-asignación de ganadores en el concurso para la construcción de la Villa Panamericana, me di la libertad de solicitar la opinión de mi buen amigo Juan Lechuga, con quien comparto postura. En otras palabras, suponemos que el concurso estaba arreglado. Aquí la carta que según me comento, fue enviada al periódico Mural, pero que no ha sido publicada.

Estimado lector:

Estoy consternado; los responsables del concurso para la construcción de la Villa panamericana se atreven a decir que es un asunto legal y que no hubo trampa. Tratándose de coherencia, están a años luz de llevarse la medalla de oro, siquiera de bronce.

Supongamos que los proyectos ganadores tuvieron las mismas oportunidades que los demás, que son arquitectónicamente viables y que la información que se dio fue la misma para todos. Suena raro que “el encargado de diseñar la imagen urbana del Parque Morelos” (Mural, 2008) resulte el ganador del concurso; incluso cuando su proyecto fuese el mejor (lo dudo). De cualquier forma él no debió concursar. Todas las empresas que hacen concursos, por el premio que sea (viajes, descuentos, dinero, etc.), ponen en letras chiquitas: no válida para empleados o familiares de la empresa tal ¿Por qué en asuntos gubernamentales si se vale que concursen los cuates de los organizadores?

Qué otra prueba se requiere si Mural en la edición de hoy 22 de febrero cita al ganador Álvaro Salvador Morales Hernández “no tenemos […] ninguna relación contractual con el Ayuntamiento como se afirma, sino una promesa”. Si el Sr. Morales tiene una promesa, me veo obligado a suponer que antes del concurso le dijo al Ayuntamiento: “escoge el proyecto con un techo así, o el de tales características”. De este modo el anonimato del concurso puede verse fácilmente comprometido. Por lo mismo no tienen por qué andarse prometiendo nada. Luego que no digan que fue un proceso limpio ¡qué incoherencia!

Ahora, si el jurado está conformado por ignorantes de la materia, se considera ineptitud. Si el concurso estuvo arreglado, fraude. El ganador de la presea de plata preferirá el oro, pero al menos sabrá por qué perdió. Aquí (parece que) las medallas ya estaban repartidas. La incompetencia gubernamental se perdona, las chapuzas no.
Juan Lechuga