Qué haces cuando un one night stand te sigue mandando mensajitos. Tú ya no la quieres, sabes que estuvo chido pero ya basta. Eso me hace pensar que ahora yo estoy del otro lado. Verás deja te explico. Hay varios tipos de mujeres con los que podría hacer mi vida, pero que no hago nada god knows why… ahora yo soy uno de los siguientes tipos, pero al revés ¿cachái?
Primer tipo. Aquella que lo tiene todo, excepto chispa. Es guapa, bonita, chistosa. Le gustan más o menos las mismas cosas que a ti. Pero por alguna broma de Delphos sucede que nomás no hay chispa. No hace que el universo se detenga –como aquella anónima–. Lástima, estuviste muy cerca.
Segundo tipo. La que está geográficamente no disponible. En realidad no sabes si lo tiene todo, pero lo que le sabes te encanta. Es más, hay incluso detalles que te dejan embobado, a veces son unos pantaloncitos muy cortos, el gusto por alguna comida chatarra, o que le guste el PlayStation. Pero está a unos cuantos cientos o miles de kilómetros y así la cosa no funciona.
Tercer tipo. Con esa mujer te imaginas perfectamente casado, tiene una chispa impresionante, que es tu amiga pero que llevas siglos de no ver y que sabes que tiene su vida hecha. Además han vivido tantas cosas juntos, cosas lejanas, pero a final de cuentas cosas vividas que ya no sabes si quedaría espacio para intimidad y ahora me refiero sexual, porque de la otra sabes que sí la hay. En dos años prometo que haré algo al respecto.
Cuarto tipo. La que nunca en la vida pensaste que te gustaría, o bien la que desde el principio te encantó pero como siempre te paralizaste. Pero ahora eres su amigo y es demasiado difícil tratar de hacer algo. Hay demasiada intimidad, pero ahora sí me refiero a intimidad no sexual. Pero aparte de todo está con alguien que estimas, ¿para qué le doy vueltas? Está con un amigo; y eso, my friend, no se vale. Aquí caben varias chicas: unas cumplen con unas características y con otras no, pero al final es el mismo encuadre.
Quinto tipo. Simplemente ella no te pela; move on, mate.
Creo que son todos mis amores imposibles, les voy a mandar un mensajito por Facebook aunque sea para decirles ¡hola! Uy no mejor no, qué miedo; al cabo dentro de poco todas se convertirán en el Segundo Tipo. Pero eso me devuelve a la interrogante inicial ¿Qué coño hago con la que me manda mensajitos? Puedo simplemente dejar de contestarle, que se me hace harto canalla. O bien contestarle con este mensaje –mucho menos canalla pero sí más hijodeputa– : nuestro "amor" se lo debemos al Absolut, supéralo nena.
¿Sugerencias?

Pero algo que me ha hecho acercarme más y que está en sendas bandas es la atracción que tengo por el par de excéntricos vocalistas. Brian Molko me fascina por la libertad que tiene, la capacidad de mostrar que le vale madres todo lo establecido y que esta, de hecho, un tanto zafado. Y si a esto le sumamos su profundo androginismo, este personaje logra ser alguien que no puede pasar sin ser admirado y respetado. La belleza pasa a segundo término; a este se le quiere por su valor pero más por su talento.