domingo, 21 de diciembre de 2008

El día que la Tierra se detuvo

Spoiler warning ¡Cuidado lo que sigue te va a arruinar la película de El día que la Tierra se detuvo! Si no la has visto no lo leas, si ya la viste, probablemente compartirás mi crítica.

Acabo de ver la película de El día que la Tierra se detuvo. La película no es una joya cinematográfica pero a mí me gustó por tres razones que encontrarás detalladas en la segunda parte y creo que se puede mejorar por muchas más razones que explicaré enseguida. Empezaré por las cosas malas porque es más enganchante leer críticas que flores. Como dije: la película no es una joya y coincidentemente las cosas malas tienen que ver con los elementos centrales de la película, y las cosas buenas les salieron bien casi de chiripa. Van las malas:

Control de la tecnología. El alien mayor -el personaje de Keanu Reeves-, que por cierto tiene un nombre bien chistoso, se llama Klaatu (eso sí me gustó), controla la tecnología con solo tocarla. O con tener cualquier tipo de comunicación con el aparato. Por ejemplo, puede dejar inmovilizados a los débiles humanos al hacer que las cosas suenen fortísimo con solo tener una red de blue tooth. El caso es que es no es nuevo; ya lo vimos Heroes, Mikah el hijo de Nikki controla semáforos y cajeros automáticos. El jóven Connor también hace algo parecido en el Terminator de 1984. Y en muchas de las películas de Aliens pasa lo mismo: El día de la independencia es una de ellas. Yo disfruto más en las que no nos dejan sin defensas sino que nuestras armas son insignificantes.

Termitas. Peor que el hecho que Klaatu controla la tecnología es que el método de destruir todo es a base de termitas. Eso sí termitas muy potentes e indestructibles. Estas termitas salen del arma del alien, que es una especie de robot cíclope que se pulveriza convirtiéndose en millones de termitas miniatura que arrasan con todo lo humano, desde cristales blindados hasta nuestros gelatinosos órganos. No sé tú pero me parece que el efecto de que las termitas corroen las cosas está un poco gastado, salía hasta en las caricaturas cincuenteras de Mickey Mouse. 

Láser del Robot. Como ya dije el arma del alien era un robot con forma de humano de unos 20 metros de alto. Eso ya también lo vimos con los centinelas de los X-men , además su arma es un láser que sale de su único ojo, que es un visor. Igualito a Cíclope el alias de Scott Summers de los X-men.

El tradicional romance. Aunque entiendo que se necesita un gancho afectivo para que estas películas se nos graben y nos identifiquemos. Es un poco bajo insinuar que se aman Connelly y Reeves. Nunca te lo dejan claro pero desde el primer encuentro cercano del tercer tipo, “te las hueles” y empiezas a sospechar que el romance entre los protagonistas será el rol central de la trama.

Bolas de luz. Se supone que los aliens bajan en bolas de luz, que a final de cuentas son unas bolas multifuncionales: recolectores de especies terrícolas (específicamente nos muestran cefalópodos; y sí, si secuestran a un humano, o bueno toman una muestra del ADN), walkie-talkies mega modernos, y naves espaciales. El problema es que cuando se elevan se ven como bolas de luz, con los rayos en forma de estrella, como cuando manejas de noche y vez la luces de los coches con lentes ¡Se ve tan falso el efecto! Aparenta un presupuesto bajísimo –casi como anuncio del canal de las estrellas. No me explico por qué si vieron que se veía tan chafa, no decidieron hacer bolas extraterrestres con acabado mate, opacas para que no se viera tan chafa. Y para rematar esas bolas no son nuevas son idénticas a la bola que sale en la serie Los 4400. Se dejaron ver muy poco originales. Por cierto, me sorprende que Keanu Reeves con semejante experiencia con la pantalla verde (Matrix) le saliera tan mal su actuación con las bolas.

Suficiente de echar pestes, ahora explicaré las cosas que a mi gusto son rescatables de la película.

Destrucción del planeta. Yo disfruto con singular alegría todas aquellas cintas donde el planeta es destruido. Por más falsas que sean. Me gustaron Armagedón e Impacto profundo tanto como El día después de mañana. También Exterminio, Resident Evil, El reino del fuego, Los niños del hombre y las demás versiones del apocalipsis. Incluso El planeta de los simios, que lo único que hace ver de la Tierra es la estatua de la libertad a medio enterrar. Por ese lado bien, aunque les faltó destruir Londres, París, el Capitolio o el Palacio de San Lázaro (uy sí como si alguien se dignara a destruir eso).

Jennifer Connelly. Ella no necesita mucha introducción, solo énfasis en sus ojazos y en el conjunto que forman con su figura. Solo que es muy difícil imaginar a una doctora en astrobiología (no sé si esa ciencia de verdad exista) estando tan esbelta. Ya no escribo más de ella porque luego se me enojan. 

Se parece a Toquemos fondo. Tiene un enorme parecido con mi ensayo. Yo propongo qué pasa si la humanidad toca fondo, y ellos proponen que la humanidad debe ser destruida porque está tocando fondo y se está llevando al planeta de corbata. Me hubiera gustado que la peli tuviera un epílogo y ver si coincide con mi punto de vista al mostrar el destino de la humanidad justo después de tocar fondo. La idea central es la misma: un renombrado nóbel dice que cada civilización cambia al borde del abismo y yo propongo que no vamos a cambiar sino hasta que toquemos fondo. Es una notable coincidencia solo que aquí la humanidad cambiará o si no, regresarán las termitas asesinas; y yo propongo que vamos a terminar cambiando por nuestra propia estupidez, sin la necesitad del chicote alienígena.

Total, si ya leíste esto y no has visto la película puedes mentármela agusto porque definitivamente ya te la cebé. Y si ya viste la película y no has leído mi ensayo te lo dejo aquí. Para que cuando estés aburrido desperdicies 14 páginas de tu tiempo en mí versión del apocalipsis ambiental. 

¿Ver o mirar?

Escrito el 21 de noviembre de 2008

Yo veo todo. No me refiero a ser omnividente, sino que yo veo la tele, veo pasar a la gente, las chicas se ven bien, las obras se ven terminadas. Pero hay gente que no ve, mira. Miran la tele, miran pasar a la gente, las chicas se miran bien, las obras se miran terminadas ¿entonces, cuál es la correcta?

Hasta hace 20 minutos creía que era cuestión del norte, teniendo como única referencia a mi buen amigo El Mexicali (es de esos apodos que no pueden perdurar cuando estás en tu tierra) él miraba todo. Ya había mirado las películas, la ropa se miraba buena y se miraba más buena sin ropa. Pero luego escuché a un colega guanajuatense decir “como ya se mira terminado” lo que m hace dudar si el uso del mirar sea solo del norte.

Hay otro factor que me hace pensar que los que miran son los del norte. No tengo idea de dónde sea la pintoresca agrupación que canta préndeme el mechón pero me imagino que son del norte. Y su canción dice algo de que te lleves a la chiva atrás del arroyo pa’ que no te mire naiden(sic). Aunque esas canciones tienen tal penetración (nada que ver con detrás del arroyo, me refiero penetración cultural) que no tiene una frontera delimitada. Por eso puede ser que en estas épocas de comunicación el mirar no se haya estancado en el norte. No me sorprendería oír que los ticos miren.

Ahora, yo en mi natal Huixquilucan... bueno, en mi natal Distrito Federal... tampoco puedo decirlo porque no he vivido mucho ahí. Mejor lo dejaré: en los 24 años que tengo que tengo de vivir en Guadalajara, ni en mis esporádicas visitas al Chilango, nunca había oído que alguien usara mirar para lo que yo uso ver. Claro que utilizo el verbo mirar pero para decir “¡mira, mira, puedo pararme de manos!” Pero ahora que vivo en Guanajuato y unos ven y otros miran, estoy confundido ¿las cosas se ven o miran?

La Real Academia (www.rae.es) no es de gran ayuda tampoco. Según sus definiciones, los dos son sinónimos. Eso ya todos lo sabíamos, pero yo esperaba encontrar grandes diferencias en el diccionario. Ve, o digo: mira.

mirar.
(Del lat. mirāri, admirarse).
1. tr. Dirigir la vista a un objeto. U. t. c. prnl.
2. tr. Observar las acciones de alguien.

ver.
(Del lat. vidēre)
1. tr. Percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz.
2. tr. Percibir algo con cualquier sentido o con la inteligencia.
3. tr. Observar, considerar algo.

Las dos coinciden en que mirar o ver significan observar. Sólo que según esto no necesariamente se necesitan los ojos para ver. Pero seguimos en las mismas. Entonces ¿cuál es la correcta?

No se puede tomar como correcto lo que un mayor número de hablantes utilicen, porque entonces estaríamos diciendo que los localismos mexicanos son los correctos por ser el país con más hispanohablantes. Esto es inadmisible, es tan válido decir weón o güey. Además quién es el que decide dónde termina y dónde empieza la región. Yo puedo decir que mi región es México, pero tal vez los Sudamericanos dirán que la región es los Andes y ahí sí salimos perdiendo. Y volvemos al meollo, la cuestión no debe ser regional porque entonces mirar y ver no aplican a mi región. México podría ser dividida aún más y entonces el argumento de habitantes por región se viene abajo.

Por eso reitero mi postura de que el lenguaje es de quien lo posee. Si allá dicen mirar, si acá dicen mirar, o si allá dicen ver, o si acá dicen ver, me da igual. El lenguaje se hizo para comunicarnos y si lo estamos logrando entonces no necesitamos al montón de viejitos que integran la Real Academia (mis más grandes respetos a los lingüistas). Por eso tampoco creo que los colombianos sean quienes mejor hablan español –si ellos son los que más lo aman, ese es otro punto. El tiempo nos irá diciendo qué es lo que perdura y si las cosas se ven o se miran. Solo espero que esa canción no se quede como ícono de la cultura lingüística mexicana, tampoco estoy tan preocupado ¿quién se acuerda de la mesa que más aplauda?

Por eso, lector, te dejo en las mismas ¡Mira! ¡ve! Es igual. Utilízalo como quieras que el lenguaje es tuyo. Ocúpalo, utilízalo como quieras. No pasará de que no entiendas nada durante la primera semana de tu llegada a otro lugar que hable la “misma” lengua. Quien quita, igual y dentro de 400 años, el castellano sea una lengua muerta y se hablen el norteño, el mexicano, el andino, el argentino y el chileno.

Jurassic Parc 2

Escrito el 21 de noviembre de 2008 

No pude librarme de la tentación de ese maldito juego. Así que tuve que rendirme ante el lado oscuro de la fuerza y rentarlo. Pero no creas que me esperé mucho rato ¡no! Regresé al día siguiente. Eso sí, iba de paso, no me desvié sólo para rentarlo. Está buenazo sí logró hacerme adicto. Pero no por hacerme adicto de ese logré quitarme a Jurassic Park al contrario, ahora tenía que discernir si leer o jugar. Y así se me acabó todo el tiempo libre de una semana. Tengo que admitir que estuvo bien gastado. Ya los acabé los dos.

Jurassic Park es buenísimo. Aunque Michael Crichton hace muchas adivinanzas acerca de los dinosaurios de todos modos te la crees perfecto. Dice muchas cosas que son imposibles de corroborar. Como casi al final que sale que están en el nido de los velocirraptors y todos están alineados para migrar, como si fueran aves. O dice que eran de sangre caliente, muy probable, pero muy poco comprobable. Allá él, al cabo es su novela. Lo que sí es que neta te cagas de miedo cuando los persigue el tiranosaurio, o cuando son acechados por los velocirraptors. Y que la electricidad nomás no jala y no jala. También al final del libro, Mr. Hammond e Ian Malcolm (el viejito millonario y el matemático que siempre viste de negro) se mueren, que no pasa en la película. 

Y en The Force Unleashed eres el aprendiz secreto de Darth Vader, entre el episodio III y el IV. Y vas aprendiendo formas para matar enemigos. Una de las formas que más me gusto es cuando suspendes al malo (o al bueno, depende desde dónde lo veas) y le avientas la espada y lo empalas. O cuando los ahorcas. O cuando los haces chocar unos contra otros. Una forma graciosa es cuando los avientas al precipicio. Pero lo más gracioso del juego es cuando Parra juega. El güey se mete enserio en el personaje y se mueve mucho, actúa los movimientos y hasta grita sus sonidos ¡¡¡¡UUUUAAAARRRRRGGGG!!!!

Ahora ya no tengo ni Jurassic Park ni The Force Unleashed, no tengo en qué invertir mi tiempo. Mi libro está bien lento y no tengo otro juego. Y Blockbuster no ayuda. Fui a buscar otro juego para rentar y ¡nada! Todos son para niños: que Lego Batman, que Lego Indiana Jones, que Lego Star Wars que Sonic y las aventuras. Maldito el día que me decidí por el Wii, hubiera gastado en un Play 3 o un 360, ahí estaban Assassin’s Creed, Turok o muchos otros antojadizos discos. Y por el lado de Jurassic Park, quería verla para compararla con la novela ¡y tampoco la tenían! Oh, Santo Dios ¿qué voy a hacer ahora!

Jurassic Park

Escrito el 11 de noviembre de 2008

Tengo muy olvidado el hábito de escribir. Desde que empecé a trabajar se me quitaron las ganas. Primero porque si estoy en la oficina y vivo pegado al monitor lo que menos se me antoja es llegar a mi casa a seguir pegado al monitor. Por esa razón no juego War Craft y ya superé mi adicción al Civilization. Y la sustituí por otra más sana: el Wii. Tampoco es cierto: ni es una adicción más sana ni se me ha logrado hacer adicción. Pero tengo tiempo esporádico que quiero dedicar a los videojuegos. Y ayer hice un buen intento bajo la recomendación de un juego prometedor. 

Hice todo lo legalmente aceptado que pude. Como no quiero comprar piratería fui a rentarlo a Blockbuster. Ahí voy con mi flamante comprobante de domicilio a plaza Pozuelos. Después del interrogatorio me aprobaron, y me invitaron a ver su catalogo. Ahí estaba, dos copias, en el aparador: The Force Unleashed para Wii. Tomé la caja y todavía me di el tiempo de pasear por la tienda. Cuál será mi frustración de novato cuando llegué al mostrador con la caja del juego y el empleado me indicó que hay que tomar la caja que está detrás de la portada. Avergonzado por mi error de novato en Blockbuster regresé al estante para descubrir –y agrandar mi frustración- porque ninguna de las dos copias tenia la cajita negra atrás ¡Y para colmo los lunes están al dos por uno los videojuegos! Derrotado me regresé a mi casa a salvo de caer en la adicción de los videojuegos.

En vez me puse a leer mi antigua copia de Jurassic Park y resulta que ahí sí me hice adicto, por lo menos por un rato hasta que me ganó el sueño. Pero no sin antes haber sentido el caliente aliento del tiranosaurio cuando se acerca al doctor Grant y de pura chiripa no se lo come porque no lo vió (los dinosaurios no ven si la presa no se mueve y el paleontólogo estaba paralizado de miedo). Lástima que de ese autor de bestsellers, creador de adicciones, no volveremos a ver nada más. 

Michael Crichton murió el martes pasado a causa de un terrible cáncer, a tres días de haber empezado mi copia de Jurassic Park. Obviamente no creo que haya una conexión entre mi inicio de su libro y el fin de su vida. Pero vaya que me sorprendió cuando el Joe me dijo que se había muerto. Claro, entre avionazos y elecciones quién habría de poner atención en la muerte de un escritor ¡Qué descanse en paz! (qué no lo estén esperando sus velociraptors al llegar al cielo porque lo pasaría mal). Y aunque no veremos más de él, ya tiene un buen repertorio: State of Fear, Prey, The Andromeda Strain, y varios más; si no te suena ninguno de estos libros de todos modos seguro que has visto E.R. Y estoy seguro, que quien lo lea –o quien lo vea- muy probablemente se haga adicto, ahora sí de una adicción sana.

Abandono total

En efecto, tenía demasiado abandonado mi blog. He tenido mis razones. La principal es que en la chamba tengo bloqueado al quedirdo blogger y no quiero pagar por otro acceso a Internet. Las demás es que cuando he querdo usar la red en los camiones ETN, no he podido por chafas, pero hoy por primera vez sí tengo conección.

No he posteado, pero sí he escrito. Trateré de ponerme al corriente con los posts que ya tengo escritos, quizás viejos, pero mejor que se queden publicados aunque ya no correspondan con las noticias del periodico de hoy. Es cierto que no escribo lo mismo que cuando tenía a diponible blogspot ocho horas al día, pero está bien, así he podído dedicar esas horas a otros aspectos de mi vida. 

martes, 14 de octubre de 2008

Montreal. Capitulo VI

Hace buen tiempo que no escribo, he tenido mis razones. Desde la vez pasada que expliqué mi antiguo trabajo han pasado muchas cosas, ahora tengo otro trabajo, más divertido y mejor pagado; y además ya estoy en las últimas de esta estancia en Montreal. Tampoco les he contado el viaje que hice con Andrés y los caicos y mi estancia con Adriana y Tim. Como al mal paso darle prisa, empieza otro fragmento de esta historia.

Me puse de acuerdo con Andrés en que el vendría a buscarme a mi casa. En vista de que yo no tengo teléfono y ellos no sabían dónde iban a parar en Montreal, mi casa era el punto fijo más accesible para todos. Ese martes no trabajé y me quedé a esperarlos. Antes del mediodía ya estaban aquí. Aprovecharon para darse un baño, comer y conversar un rato y en la tarde fuimos al festival de la risa. A Osvaldo y Zaida se nos dificultó verlos porque estaban en el condominio, lamentablemente Andrés tendrá que aguantar duramente hasta poder saludarlos de nuevo. Para el final del día ya me había unido a la excursión, los convencí de ver los fuegos artificiales de La Ronde (Six Flags), y luego partimos hacia la capital. 

Como siempre Ottawa estuvo muy bonita pero un tanto aburrida. Las actividades se nos acabaron después de visitar la colina del parlamento, las reclusas, la tumba del soldado anónimo, y un “mall”. En el parlamento nos tomamos la ya tradicional foto con el nombre de Nunez, O. inscrito en la placa de la 35ta legislatura. Las reclusas, no son más que unas barreras móviles que son inundadas consecutivamente para dar paso a los barcos, muy al estilo del canal de Panamá pero en chiquito. En la tumba del soldado anónimo solo hay una tumba simbólica custodiada por dos soldados muy británicos impasibles. Ahí como todos los turistas comprobamos que no se mueven por casi nada. Menudo susto se llevó “el Feto” cuando coincidió que los soldados cambiaron de guardia justo al momento de hacer alguna payasada. Pensó que los soldados habían sido ofendidos, pero ellos, haciendo caso omiso del excursionista continuaron sus labores normalmente. Dieron unos pasos y continuaron en su importantísima labor de estar parados. 

Después de Ottawa emprendimos camino a la ciudad más poblada de Canadá. Vimos por afuera la Torre CN, fuimos a la Co-Op (la tienda de cosas para la montaña) y fijé una cita con Adriana. Comimos Andrés y yo con ella, pero como yo quería ir a las cataratas de Niagara, me dio instrucciones para llegar de regreso a su casa y nos separarnos con la promesa de vernos más tarde. Continué con el CAIC hasta la frontera con EE.UU. para volver a ver caer ese masivo cuerpo de agua. Coincidió que el papá de otro excursionista, “el Chon” (apodo adquirido sin alusión a ropa interior sino a Shondube, su apellido), estaba en Toronto por negocios, por lo que rentó un auto y nos acompañó hasta las cataratas. Le pedí un aventón de regreso a Toronto y accedió con gusto. 
En el camino de regreso, para amenizar el camino surgió la conversación, y como Guadalajara es un rancho y con mis raíces de abolengo las conocencias no tardaron en aparecer. Mi mamá ha de haber hecho click con el puro apellido, pero para aquellos nacidos después de las olimpiadas del D.F. este señor Shondube estuvo casado con una de las mejores amigas de mi mamá, de esas que con las que mi mamá empieza sus historias “con Yoyo, Marcela y la Quiqui” ¿les suena? Bueno, pues el Sr. Shondube estuvo casado con Marcela. Ella es la que tuvo un terrible accidente donde pereció ella, su hija y que su hijo escapó la muerte por poco. Que además su hijo fue compañero de Xavi. ¿Ya? ¿Ora si me creen que no fue una coincidensucha más de este viaje? Pues el mismísimo Shondube me llevó a Toronto y entre otras cosas me hizo más barato mi viaje.

Ya en Toronto fui a casa de Adriana y Tim, me alimentaron, me bañé y me dieron hospedaje por un par de días. El día siguiente, un sábado, turisteamos por la ciudad y obviamente compré el libro de Harry Potter, ese mismo día tan esperado de su aparición en tiendas. Fui uno de los no-sé-cuantos millones de fanáticos alrededor del mundo que lo hizo. En la noche fui a un antro increíble, según esto catalogado como uno de los mejores 10 del mundo, se llama Guvernment. Coincidió que estuvo un muy buen DJ, sé que el nombre no les dice nada pero se trata del israelita Beni Benassi. Estaba más lleno de lo que nunca había visto un antro en mi vida. Y sí, papá tomé poquito alcohol, exactamente dos cubas en toda la noche ¡Javier, costaban seis dólares para que me creas! El día siguiente fuimos a visitar a la familia de Tim, todos muy buena gente. Fuimos a Stratford, un pueblito que está cerca de London… Ontario. Regresé a Montreal el lunes siguiente.  

Fui una vez más a la fábrica de cuadros, mi intención era seguir ahí pero en un golpe de suerte conseguí mi nueva “chamba”. Cuando pedí el trabajo, me preguntaron por mi permiso de trabajo, les contesté que estaba en trámite y que no debería tardar más de un mes. Accedieron a contratarme por un tiempo. Para evitar problemas más tarde y como solo me quedaban dos semanas en Montreal, decidí enfrentarlos de una vez y que supieran la verdad casi completa, así ya decidirían si contratarme o no. Me presenté como previsto en el restaurant y le dije a la dueña que me habían dado una beca en mi país y que ya no necesitaba trabajar en Canadá para pagar mis estudios. Si lo ven fríamente no es una mentira completa, podría considerar como si la institución “becas López Vergara y de Obeso” me diera la oportunidad en Guadalajara. En fin eso es nomás porque no me siento nada bien teniendo que mentir así por tonterías. Les dije que lo sentía pero que eran noticias recientes y que entendería si no quisieran contratarme más, tomando en cuenta que me contratarían de ilegal.
Esperando su respuesta muy a la expectativa, mi actual jefa empezó a hablar.
 -¿Pero sí puedes trabajar aunque sea los próximos 15 días? Así me permitirá un poco de tiempo para encontrar un remplazo -me preguntó la propietaria.
 –Sí, claro que puedo trabajar 15 días -contesté. 
– Entonces empiezas hoy, felicidades por tu beca, -dijo la propietaria, puso una expresión de agradecimiento y continuó-. Por lo menos viniste a avisarnos, es un buen gesto, ya te pagaremos en dinero, pasa.
Y comencé mi nuevo trabajo.

¿En qué consiste mi nuevo trabajo? El puesto se llama “plongeur et commis-débarasseur”. La “plonge” es la tina donde se lavan los platos y demás, así que “plongeur” significa lavaplatos. La segunda parte del puesto significa pinchi recogedor, es verdad, pinchi recogedor, aquí el pinchi no es un menospreciativo sino un ayudante de cocinero. En cristiano significa “garrotero”. Pero sigue la incógnita ¿qué hago? –lavo platos y recojo las mesas-. El restaurante se llama le commensale y es de comida vegetariana. Este trabajo me cayó perfecto: gano mejor que en el otro, es menos pesado, estoy haciendo amigos, tengo contacto con los clientes (aunque ya los empiezo a odiar) y practico el más puro québequois.

Como se dan cuenta pasan mucho más cosas cuando uno viaja que cuando uno trabaja y vive una rutina, es por eso que este capítulo, aunque larguísimo, solo le dedique un par de párrafos a mi rutina actual y lo demás a los viajes ¿O qué, prefieren que les cuente: “ayer vi una película y comí arroz”? Por otro lado, esta rutina ya está a punto de acabárseme y el próximo domingo 12 de agosto a las 12h53 del mediodía debería estar llegando al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Guadalajara.

Montreal, Canadá, 6 de Agosto de 2007

Montreal. Capítulo V

¿De qué se trata mi trabajo? Es el trabajo que más satisfacción personal otorga, no es cansado físicamente, mis compañeros son las personas más finas y además la paga es excelente. Inviertan todos estos adjetivos para que la descripción sea certera. Soy obrero en una fábrica de cuadros decorativos para Wal-Mart. Las tareas son varias, cada una peor que la otra. Puede ser meter cuadros de 30 x 50 cm. en una caja. Que aunque cada uno casi no pesa, de seis en seis –como desea la industria que lo hagamos- se empiezan a sentir cada vez menos ligeros. O bien puede ser armar cajas (para meter los cuadros), es decir de ser un cartón corrugado plano se le dobla por un lado, por el otro, se levanta la parte de atrás, luego la de adelante, se doblan las pestañas y queda la caja.

Con sus ligeras variaciones, eso es todo lo que hago. Pero imaginen la segunda secuencia de acciones multiplicada por dieciocho mil. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta. Dobla, dobla, levanta, levanta, dobla, levanta ¿Cachan mi punto?
 
Puedo afirmar que ahora conozco el infinito. Si me pagaran a destajo me hubiera vuelto loco, pero como me pagan la hora me limito a convertirme en una maquinita. Dobla, levanta… perdón la costumbre. Ya repasé mentalmente (o en voz baja, incluso voz alta si el ambiente es ruidoso) todas las canciones que me sé ¡TODAS! dos o tres veces, pero todas, incluso ya he cantado las de Misa. Sin embargo he aguantado bien, ya llevo 4 días, equivalentes a $224 CAN. Claro llego muerto todos los días pero cansarme físicamente no me hace daño.

Trabajo rodeado de indios, chinos, filipinos y mexicanos. Y no es despectivo pero son casi todos indios, es decir nacidos en India. Gente que huele a curry con paprika bioprocesados y para acabarla hay unos que usan turbante. Por su bien no imaginen los olores, pero son ocho horas de sudor y curry encerrados en un trapo y honestamente dudo que se bañen diario y mucho menos que usen “headanchoulders”. Por cierto, las mujeres no huelen menos peor. 

Pero lo soporto porque me pagan $7CAN la hora. Si trabajo ocho diarias por cinco días, son cuarenta. Por siete da 280 dólares. Por cuatro semanas son poco más de once mil pesos. Honestamente no vale la pena ser ilegal a estas alturas. A Juan le pagaban como $5000 al mes y trabajaba seis horas, mejor trabajar en nuestro país en desarrollo. 
  
Lo que sí es que aunque la paga no sea el principal incentivo, la ciudad esta genial. Ayer fuimos a ver a los chavos de la selección contra Congo, ganaron tres cero. Digo, lástima haber perdido contra Argentina otra vez. Al cabo la que cuenta es la que se juega en Canadá, en Venezuela ni al caso, pa que ganar en el país de Hugo Chávez. Esos fueron comentarios de ardido por la derrota. Volviendo acá, el estadio olímpico estaba abarrotado de “paisas”. El ambiente se puso buenísimo, se oían a cada rato los cielito lindo y las porras a veces groseras. Como siempre lo más divertido era cuando el portero de Congo despejaba y la multitud le contestaba con un grito.

Desde el fin de la redacción del capítulo cuatro sólo han sido dos días y así, a falta de más sucesos me veo obligado a concluir.


El símbolo del dólar es en realidad el símbolo del peso

El símbolo del dólar se empezó a utilizar cuando en 1785 en EE.UU. la moneda de curso legal era el peso mexicano. Y a su vez el símbolo de peso no es nada más ni nada menos que el símbolo de las columnas de Hércules. El símbolo de estas columnas estaba presente en las monedas acuñadas en la Nueva España. 

Estas columnas están presentes en el escudo español, ese que dice PLUS ULTRA. Y simbolizan el fin del mundo conocido, una columna cada extremo del estrecho de Gibraltar. La leyenda debería poner NON TERRÆ PLUS ULTRA se refiere a nada de tierra después, es decir el fin del mundo. Claro, el fin del mundo conocido para los antiguos pobladores del Mediterráneo que pensaban que allí se terminaba y que más tarde delimitaría el final del continente. 

Así que cuando veas el símbolo $, recuerda que se refiere a cuando el dólar gringo era más débil que el peso mexicano y un dólar costaba un peso. Es decir que el símbolo $ es más mexicano (o hispanoamericano, porque todavía faltaban unos años para el Grito de Dolores y otro tanto para la denominación mexicano) que gringo, y que en realidad es más español que mexicano. 

jueves, 9 de octubre de 2008

Guanajuato

Acabo de empezar una nueva etapa geográfica de mi vida. Ya no me voy a quejar más de Guadalajara, ya no voy a hacer berrinches por el tráfico, ya no voy a... ¿por qué... todo mejoró? Lamentablemente no. Pero yo decidí emigrar. Nada lejos, a Guanajuato. Ahora sí estoy alejado de la mole de problemas ¡adiós Guanatos! (si no estás familiarizado con el término; Guanatos se refiere a Guadalajara, no a Guanajuato)

Llegué a una ciudad con el aire limpio, sin tráfico, donde la mayor parte de la gente no utiliza el coche. Es agradable vivir en una ciudad universitaria y turística. Todo está muy arreglado. Esperemos que todo siga así y que no sea sólo por causa del Cervantino. Y hablando de eso, no sé si Guanajuato sea todo el año así, pero por ahora, se respira un aire mucho más consumidor de cultura. No hay Lobos polarizadas, con sujetos que portan cadenas y esclavas de oro. No hay Hummers que se estacionan en dos lugares de discapacitados. Hay obras de teatro, óperas, danza, turismo, literatura. Todo es relajado, no es la constante lucha por ver quién tiene el pito más grande –reflejado en el tamaño del coche, por supuesto. 

Mas no todo es bueno en Guanajuato, estoy de acuerdo. Pero este es el momento de echarle porras. Tal vez en el afán de que me visiten, o sólo por el momento de vivir algo nuevo: buscar departamento, comer antojitos mexicanos diario –es algo malo, te lo aseguro, después de tres días ya vomitas las garnachas-, lidiar con las revoltosas calles, descubrir que las viviendas en mi presupuesto están rodeadas de cholos. En fin, de todos los contras sobresalen, por mucho, los pros. Todo tiene su precio, si quieres vivir en el cervantino tendrás que aguantar a las hordas de chilangos desmadrosos, pero tendrás a cambio una ciudad viva, llena de luz.

Pongo llena de luz porque ahora el gobierno inició una campaña que se llama Guanajuato Ciudad Luz. No sé por qué lo hacen. Se me hace un recurso bien choteado. Ya tenemos a París como ciudad luz –aunque los franchutes aseguren que Lyon es la ciudad luz- no necesitamos ese desperdicio lumínico por acá. Luego no nos quejemos que hasta en las ciudades chicas, como esta, no se vea ni una pinchi estrella. 

En realidad no quería quejarme, creo que es un poco de la resaca tapatía. Ahora que empiezo una nueva vida en esta ciudad sin semáforos, trataré de gastar mis energías en algo productivo. Pero no aseguro que te libraré de mis críticas (o quejas, como quieras llamarle), creo que es algo biológico, no geográfico.


Montreal. Capítulo IV

Siguiendo el orden cronológico de eventos, corresponde iniciar el relato con los patines. Hemos patinado mucho, aunque no muy seguido. Fuimos a la isla Santa Helena, donde se llevó a cabo el Gran Prix de Montreal y recorrimos el circuito. En la tele se ve bien cortito porque para empezar normalmente son coches, pero además son fórmula 1, y en patines no es tan rápido darle la vuelta. Además de esa vez patinamos un día a la medianoche, de hecho empezamos a patinar a la medianoche. Tranquilos papás, es mucho más seguro de lo que se oye. Empezamos el trayecto a las 12 y llegamos como a la una, estuvimos en casa de unos amigos como 45 minutos y a patinar de nuevo para tomar el bus nocturno de las tres a eme. Estuvo bastante divertido y cómodo porque no hacia el calor que está haciendo ahora.

Hablando del calor, mi mamá recuerda que el subsuelo era la zona más fresca de la casa de Osvaldo, bien, nuestro depa está en el penthouse (de un edifizucho de tres pisos). Si seguimos la lógica de mientras más abajo más frío, imagínense el calor con el que estoy escribiendo y a esto súmenle la humedad. Por si fuera poco está muy bien iluminado, sí, sí, les juro que es una desventaja. Traten de dormir hasta tarde en un país donde el sol se levanta antes de las cinco de la mañana ¡Benditos antifaces del avión! Claro, el que haya luz desde tempra no es del todo malo.

Ahora que tenemos trabajo debemos despertarnos a las 5h30 y con luz se hace más fácil. Ya sé que ninguno de ustedes se puede creer que me esté levantando a esas tremendas horas de la madrugada; es más, ni yo me lo creo, pero por 50$ diarios sí baila el perro. Vengo regresando de mi segunda jornada de trabajo, es mejor de lo que suena; “segunda” significa que regresé y es más que cualquiera de los otros dos trabajos, que por gusto no regresaría. La chamba no es mala, son 8 horas diarias de 7 a 3h15, con dos descansos: uno de 15 y otro de 30 min. La empresa se llama artissimo y si les suena la palabra… sí en efecto termino hartísimo. Pero tengo la tarde libre, ayer por ejemplo ví los Transformers y hoy tal vez vea Harry Potter en ímax.

Creo que se perdió la cronología de la que hablaba al principio pero no importa continuo con lo que sigue de importante. El sábado pasado fui por el día a Quebec. Fuimos con un tour de esos que son de chinos para chinos, pero estaba barato. Yo no tenía ganas de que me estuvieran diciendo a que tomarle foto –como en el centro de Quebec donde está el único McDonalds verde-amarillo y no rojo-amarillo ¡guau, a poco no es algo digno de retratarse?- así que una noche antes le hablé a Annie-Cloude (es la del intercambio, vivió dos meses en la casa ¿ya?). La primer escala fueron las cascadas de Montmorency, donde mis papás comieron una vez con los papás de esta chica. Ahí me volví a comunicar con Annie-Cloude, quien media hora después me rescató de los chinos cochinos. Teníamos cinco años de no vernos y estuvo bien chido platicar con ella. Fuimos a un restaurant y luego a su casa, mi ex casa y hasta coincidí con el papá y el hermano. Fue súper bueno ver a toda esa gente. 

Aparte de esos eventos han habido otros cuantos, pero de menor importancia. Como la clausura del festival de jazz; el concierto de Dolores O’Riordan, ex vocalista de los Cranberries; la presentación por parte de México de los fuegos artificiales, que estuvo buena pero no como la de los demás países; entre otros. Creo que el que más destaca es el partido de México contra Congo en la sub20 mañana, y también está a punto de comenzar el festival de la risa, así que los mantendré informados de ese y demás eventualidades que acontezcan por estos lares.

Les he tratado de llamar mil veces pero tengo mal tino para escoger la hora, a ver si en una de estas si los encuentro. Les mando un abrazo fortísimo.