Aquí el dedo se ve amarillento, un tanto asqueroso... pero ese es un poco el objetivo.
En esta otra ya se ve mas normal ¡Qué dolor!
por todos lados / überall
Aquí el dedo se ve amarillento, un tanto asqueroso... pero ese es un poco el objetivo.
En esta otra ya se ve mas normal ¡Qué dolor!
Qué dolor, este typeo debería ir acompañado de un auch, auch, auch por cada letra. Algo así como un a-auch, u-auch, ch-auch. De tanto que lo dije ya perdió el sentido, ¿por qué decimos ‘auch’? El caso es que me duele al typear ¿también por qué decimos typear? Creo que nadie lo dice, el pochoslashnaco soy yo. El caso (ahora sí) esque tengo el dedo que uso para escribir lastimado. Es el dedo anular del lado derecho y como aparte del pulgar, dedicado únicamete a la barra espaciadora; y el inutilísimo meñique, solo me queda ése tendré que escirbir en la mitad del teclado con dolor. Con su curita y todo.
Pero la herida no es tan leve para sólo un curita, pero lo suficientmente grave para escribir acerca de él. Duele mucho. Es uno de los padecimientos más femeninos que conozco ¿Qué se te rompió una uña? Pués sí. Ay qué marica. Pues no. En realidad duele muchísimo, el que se te rompa una uña es doloroso. Además queda un pedazo de la uña levantado, y parece no dejarte olvidar que está ahí cada que frota algún pedazo de tela en contrasentido.
Cómo demonios un jóven varón se puede romper una uña. Juro que lo blanco no alcanza ni un milímetro me las acabo de cortar. No fue “de la manera más estúpida” porque no hay formas inteligentes de romperse la uña –ni siquiera formas más o menos estúpidas para hacerlo- sólo pasa. Esta vez estaba en la alberca. Al dar la vuelta, después de impulsarme con la pared, no calculé bien mi línea recta. Mis manos en posición de flecha, con la derecha arriba golpearon una de las rondanas flotantes que conforman el carril. Eso me pasa por no estar acostumbrado a nadar en carriles tan chiquitos, o más bien en carriles tan compartidos.
Esta vez las paletas que portaba no sirvieron para detener el impacto. Sucedió en la parte más alta de la mano, parecía destinada la uña a raguñar el carril. Completé esos 200 sintiendo presión a cada brazada pero yo creía que era sólo un golpecito. Cuando terminé la serie vi que en efecto tenía una quebrada como de 6 mm con una gotita de sangre. Aún no dolía (tanto). El entrenador me convenció de salir. Lo reflexioné., asentí, me salí de la alberca. Todavía sentía el coco palpitando, por tres factores: el esfuerzo, la gorra, y la pinche agua caliente como para jacuzzi. Me mojé en la regadera luego me até la toalla-kilt (para seguir con lo pocho, pude haber dicho falda o pollera o lo que sea). Y fue ahí donde lo gacho comenzó.
Me incorporé lentamente, primero sentado y luego de pie. Me bañé, después fui a echarle una visita al médico. Me puso mertiolate y un spray frío quesque anestesiante. Ahora mi vida continua normal solo que con una uña rota, que hace me duela al typear. Incluso traté de escribir sólo palabras con el hemisferio izquierdo del teclado. Pero ya no tenía puntuaciones (ni que fuera Saramago, él tiene permiso yo no) y es dificilísimo escribir sólo con las vocales a y e. Resignado, continué a escribir normal aunque a cada rato aparezcan esos auch que por cierto, no son suficientes para detener este typeo.
Dejo pendiente la foto


Spoiler warning ¡Cuidado lo que sigue te va a arruinar la película de El día que la Tierra se detuvo! Si no la has visto no lo leas, si ya la viste, probablemente compartirás mi crítica.
Control de la tecnología. El alien mayor -el personaje de Keanu Reeves-, que por cierto tiene un nombre bien chistoso, se llama Klaatu (eso sí me gustó), controla la tecnología con solo tocarla. O con tener cualquier tipo de comunicación con el aparato. Por ejemplo, puede dejar inmovilizados a los débiles humanos al hacer que las cosas suenen fortísimo con solo tener una red de blue tooth. El caso es que es no es nuevo; ya lo vimos Heroes, Mikah el hijo de Nikki controla semáforos y cajeros automáticos. El jóven Connor también hace algo parecido en el Terminator de 1984. Y en muchas de las películas de Aliens pasa lo mismo: El día de la independencia es una de ellas. Yo disfruto más en las que no nos dejan sin defensas sino que nuestras armas son insignificantes.
Láser del Robot. Como ya dije el arma del alien era un robot con forma de humano de unos 20 metros de alto. Eso ya también lo vimos con los centinelas de los X-men , además su arma es un láser que sale de su único ojo, que es un visor. Igualito a Cíclope el alias de Scott Summers de los X-men.
Bolas de luz. Se supone que los aliens bajan en bolas de luz, que a final de cuentas son unas bolas multifuncionales: recolectores de especies terrícolas (específicamente nos muestran cefalópodos; y sí, si secuestran a un humano, o bueno toman una muestra del ADN), walkie-talkies mega modernos, y naves espaciales. El problema es que cuando se elevan se ven como bolas de luz, con los rayos en forma de estrella, como cuando manejas de noche y vez la luces de los coches con lentes ¡Se ve tan falso el efecto! Aparenta un presupuesto bajísimo –casi como anuncio del canal de las estrellas. No me explico por qué si vieron que se veía tan chafa, no decidieron hacer bolas extraterrestres con acabado mate, opacas para que no se viera tan chafa. Y para rematar esas bolas no son nuevas son idénticas a la bola que sale en la serie Los 4400. Se dejaron ver muy poco originales. Por cierto, me sorprende que Keanu Reeves con semejante experiencia con la pantalla verde (Matrix) le saliera tan mal su actuación con las bolas.
Destrucción del planeta. Yo disfruto con singular alegría todas aquellas cintas donde el planeta es destruido. Por más falsas que sean. Me gustaron Armagedón e Impacto profundo tanto como El día después de mañana. También Exterminio, Resident Evil, El reino del fuego, Los niños del hombre y las demás versiones del apocalipsis. Incluso El planeta de los simios, que lo único que hace ver de la Tierra es la estatua de la libertad a medio enterrar. Por ese lado bien, aunque les faltó destruir Londres, París, el Capitolio o el Palacio de San Lázaro (uy sí como si alguien se dignara a destruir eso).
Se parece a Toquemos fondo. Tiene un enorme parecido con mi ensayo. Yo propongo qué pasa si la humanidad toca fondo, y ellos proponen que la humanidad debe ser destruida porque está tocando fondo y se está llevando al planeta de corbata. Me hubiera gustado que la peli tuviera un epílogo y ver si coincide con mi punto de vista al mostrar el destino de la humanidad justo después de tocar fondo. La idea central es la misma: un renombrado nóbel dice que cada civilización cambia al borde del abismo y yo propongo que no vamos a cambiar sino hasta que toquemos fondo. Es una notable coincidencia solo que aquí la humanidad cambiará o si no, regresarán las termitas asesinas; y yo propongo que vamos a terminar cambiando por nuestra propia estupidez, sin la necesitad del chicote alienígena.
Escrito el 21 de noviembre de 2008
No pude librarme de la tentación de ese maldito juego. Así que tuve que rendirme ante el lado oscuro de la fuerza y rentarlo. Pero no creas que me esperé mucho rato ¡no! Regresé al día siguiente. Eso sí, iba de paso, no me desvié sólo para rentarlo. Está buenazo sí logró hacerme adicto. Pero no por hacerme adicto de ese logré quitarme a Jurassic Park al contrario, ahora tenía que discernir si leer o jugar. Y así se me acabó todo el tiempo libre de una semana. Tengo que admitir que estuvo bien gastado. Ya los acabé los dos.
Y en The Force Unleashed eres el aprendiz secreto de Darth Vader, entre el episodio III y el IV. Y vas aprendiendo formas para matar enemigos. Una de las formas que más me gusto es cuando suspendes al malo (o al bueno, depende desde dónde lo veas) y le avientas la espada y lo empalas. O cuando los ahorcas. O cuando los haces chocar unos contra otros. Una forma graciosa es cuando los avientas al precipicio. Pero lo más gracioso del juego es cuando Parra juega. El güey se mete enserio en el personaje y se mueve mucho, actúa los movimientos y hasta grita sus sonidos ¡¡¡¡UUUUAAAARRRRRGGGG!!!!
Tengo muy olvidado el hábito de escribir. Desde que empecé a trabajar se me quitaron las ganas. Primero porque si estoy en la oficina y vivo pegado al monitor lo que menos se me antoja es llegar a mi casa a seguir pegado al monitor. Por esa razón no juego War Craft y ya superé mi adicción al Civilization. Y la sustituí por otra más sana: el Wii. Tampoco es cierto: ni es una adicción más sana ni se me ha logrado hacer adicción. Pero tengo tiempo esporádico que quiero dedicar a los videojuegos. Y ayer hice un buen intento bajo la recomendación de un juego prometedor.
Hice todo lo legalmente aceptado que pude. Como no quiero comprar piratería fui a rentarlo a Blockbuster. Ahí voy con mi flamante comprobante de domicilio a plaza Pozuelos. Después del interrogatorio me aprobaron, y me invitaron a ver su catalogo. Ahí estaba, dos copias, en el aparador: The Force Unleashed para Wii. Tomé la caja y todavía me di el tiempo de pasear por la tienda. Cuál será mi frustración de novato cuando llegué al mostrador con la caja del juego y el empleado me indicó que hay que tomar la caja que está detrás de la portada. Avergonzado por mi error de novato en Blockbuster regresé al estante para descubrir –y agrandar mi frustración- porque ninguna de las dos copias tenia la cajita negra atrás ¡Y para colmo los lunes están al dos por uno los videojuegos! Derrotado me regresé a mi casa a salvo de caer en la adicción de los videojuegos.
En vez me puse a leer mi antigua copia de Jurassic Park y resulta que ahí sí me hice adicto, por lo menos por un rato hasta que me ganó el sueño. Pero no sin antes haber sentido el caliente aliento del tiranosaurio cuando se acerca al doctor Grant y de pura chiripa no se lo come porque no lo vió (los dinosaurios no ven si la presa no se mueve y el paleontólogo estaba paralizado de miedo). Lástima que de ese autor de bestsellers, creador de adicciones, no volveremos a ver nada más.
Michael Crichton murió el martes pasado a causa de un terrible cáncer, a tres días de haber empezado mi copia de Jurassic Park. Obviamente no creo que haya una conexión entre mi inicio de su libro y el fin de su vida. Pero vaya que me sorprendió cuando el Joe me dijo que se había muerto. Claro, entre avionazos y elecciones quién habría de poner atención en la muerte de un escritor ¡Qué descanse en paz! (qué no lo estén esperando sus velociraptors al llegar al cielo porque lo pasaría mal). Y aunque no veremos más de él, ya tiene un buen repertorio: State of Fear, Prey, The Andromeda Strain, y varios más; si no te suena ninguno de estos libros de todos modos seguro que has visto E.R. Y estoy seguro, que quien lo lea –o quien lo vea- muy probablemente se haga adicto, ahora sí de una adicción sana.

En efecto, tenía demasiado abandonado mi blog. He tenido mis razones. La principal es que en la chamba tengo bloqueado al quedirdo blogger y no quiero pagar por otro acceso a Internet. Las demás es que cuando he querdo usar la red en los camiones ETN, no he podido por chafas, pero hoy por primera vez sí tengo conección.
No he posteado, pero sí he escrito. Trateré de ponerme al corriente con los posts que ya tengo escritos, quizás viejos, pero mejor que se queden publicados aunque ya no correspondan con las noticias del periodico de hoy. Es cierto que no escribo lo mismo que cuando tenía a diponible blogspot ocho horas al día, pero está bien, así he podído dedicar esas horas a otros aspectos de mi vida.